A pie de aula

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Ortografía y permisividad

Posted by apiedeaula en abril 15, 2007

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A vueltas con la selectividad.

No sé si es porque soy muy estricta con la corrección ortográfica, pero no comulgo con los criterios de corrección de la Selectividad (Cataluña). Tal y como están descritos, se descuenta a los alumnos el valor de 0’10 por error ortográfico, hasta un total de 2 puntos; y 0’20 por error léxico o gramatical, también hasta un total de 2 puntos.
Este baremo permite a un alumno hacer 20 faltas de ortografía y aprobar el examen. Y por lo que parece, hay muchos casos en los que los alumnos salen airosos de la prueba, aun descontando 4 puntos por errores de los dos tipos.

Luego vienen las quejas desde el ámbito universitario: Que si los alumnos llegan con un nivel de conocimiento de la lengua muy por debajo de lo esperable, que si patatín y patatán… ¿Por qué se quejan si el sistema ha hecho posible que nuestros alumnos ingresen en la universidad con un dudoso conocimiento de la lengua.

La permisividad en la enseñanza de la ortografia es un lastre que empieza en primaria. No lo he sabido hasta que mis hijos han ido a la escuela. En los primeros cursos, no se corrigen los errores amparándose en la llamada “ortografía natural”. Después, es casi imposible conseguir que aquellos que han fijado visualmente una escritura incorrecta enmienden los errores.

Imágenes en la Red: entre el humor y la preocupación

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11 comentarios to “Ortografía y permisividad”

  1. Leonor Quintana said

    No podía imaginar que no se corregían las faltas de ortografía en primaria, Lu.
    ¿Por qué? Si está comprobado que los errores que se fosilizan son mucho más difíciles de corregir y que los niños son aun más receptivos a los estímulos visuales…
    Sé que muchos profes de ELE no estarán de acuerdo conmigo, pero en mis clases vemos las reglas de acentuación al principio, sin ningún problema. Cuando me llegan estudiantes que se han acostumbrado a no poner tildes en cursos anteriores cuesta mucho más…
    Quería comentar también que he visto algunos comentarios de estudiantes españoles -en “El tinglado”, por ejemplo- con tantas faltas que alucino. La ortografía española es francamente sencilla y no encuentro explicación.

  2. Anonymous said

    Me preocupan mucho más los errores léxicos y gramaticales que no los ortográficos (aunque den pena): frases sin verbo principal, signos de puntuación al azar, palabras que no tienen ningún sentido pero que ponen porque les suenan “cultas”, ausencia total de nexos…. Laia

  3. Olga said

    Pues es lamentable, pero así nos va. Mi hija mayor está acabando primaria con un cúmulo de errores ortográficos básicos, que ahora se apresuran en corregir a base de tareas, claro. Ella no tiene problemas de tipo léxico-sintáctico, pero muy a menudo las dos cosas van unidas. Como la lengua es el único don que se nos da a todos por igual de forma gratuita, parece que no hubiera que aprender, quiero decir reflexionar, sobre cómo funciona, que basta con usarla. Como si fuera un coche y la gramática simple mecánica. Pero como no se les enseña gramática, ¿para qué preocuparse por esas cosas minúsculas que se llaman signos de puntuación? ¿Qué más da escribir, “estoy molesto he indignado” – como acabo de ver en un blog, por otra parte ilustre…? ¿Cuántas veces habré visto a mis compañeros cometiendo faltas de ortografía, incluso en el tablón de anuncios de la sala de profesores? Luego venía el profe de latín y, cuando nadie lo veía, enmendaba lo escrito.
    Mira por dónde una de las cosas para las que sirve el latín es para aprender a no meter tanto la pata, ni en la estructura gramatical, ni en la ortografía.

  4. Elisa said

    Estoy totalmente de acuerdo con vosotras. Yo empecé dando clases en primaria y he enseñado a leer y a escribir, creo que si se insiste desde el principio en una ortografía correcta, salvo casos de alumnos con especiales dificultades, es más fácil acostumbrarlos a escribir sin faltas que luego intentar corregir los hábitos mal adquiridos. A mi hijo no le han corregido las faltas de ortografía ni ha hecho un dictado en toda la Primaria porque se debe considerar una práctica anticuada. Ya sé que una buena ortografía no es lo único importante, pero en cambio no es excesivamente difícil de conseguir si se trabaja a tiempo. En cuanto a los errores léxicos y gramaticales supongo que serían menos frecuentes si se leyese más.

  5. Antonio said

    Entre todos la mataron y ella sola se murió. En Secundaria hacemos lo que podemos y supongo que en Primaria harán otro tanto. La ortografía es otra víctima más del ‘da igual como se haga’ que impera en la sociedad. Si se entiende (más o menos), vale; y las familias se enfadan si su hijo suspende por las faltas, ‘qué malo es usted’. En clase, hago cuanto puedo para que corrijan sus faltas (aún sabiendo que mis correcciones van a la papelera), pero creo que no es el principal problema que debo abordar (y eso que me sale urticaria de ver las faltas). De todos modos, me gustaría leer propuestas concretas que no pasen por escribir cien veces la misma palabra, algo efectivo pero que me parece inaceptable en Secundaria.

  6. Cristina said

    Estoy de acuerdo contigo. Yo también he comprobado que en primaria no dan importancia a la ortografía y luego pasa lo que pasa… hacen en secundaria cada falta que… Y además hay que añadir la influencia de los mensajes del móvil y del messenger. Les entran por los ojos continuamente palabras mal escritas y no ponen ni un acento, claro.

  7. Jose said

    Quiero romper una lanza hacia el trabajo de la ortografía en la Educación Primaria.
    Como dice Antonio, corregir no es hacer copiar cien veces una palabra en la que una persona se ha equivocado.
    La corrección debe ir acompañada de un proceso de identificación y conocimiento de palabras comunes y usadas habitualmente que puedan servir de base a las nuevas. Para ese proceso es necesario usar la lengua escrita como un medio de expresión que necesita de corrección para ser entendido. Ese es un trabajo diario y repetitivo, no una continua sanción que genere rechazo o miedo a la escritura. Entre esto y el “todo vale” hay varios puntos intermedios.

  8. Leonor Quintana said

    Con tu permiso, Lu, me gustaría contestar al mensaje de Antonio y decir que estoy firmemente convencida de que absolutamente todos detectamos más fácilmente los errores ajenos que los propios.

    He experimentado en ocasiones -con resultados bastante satisfactorios- haciendo que los propios estudiantes corrigieran redacciones de sus compañeros…

    Curiosamente, en esos casos descubro incluso una tendencia a la ultracorrección!

    No sé, quizá se pudieran preparar actividades de este tipo o simplemente presentar textos diversos y preguntarles por la impresión que tienen del autor haciéndoles fijarse en la coherencia, cohesión y corrección de los mismos…

    Y que conste que me preocupa más el fondo que la forma, pero -disculpadme que recurra a refranes- “lo cortés no quita lo valiente”!!!

  9. Lu said

    Es cierto que andamos todos buscando remedios a este mal (du siècle?).

    Agradezco vuestros comentarios porque demuestran que ésta es una preocupación compartida. Recojo el testigo pero en otro post. Creo que será más efectivo.

  10. Irene Pelegrí said

    Una anécdota de cuando era pequeña. Debía tener unos 8-9 años y, paseando por Miami-Playa (Tarragona) vi el menú anunciado de un restaurante, en uno de esos carteles con un cocinero grandote, que tenía faltas de ortografía. Y no se me ocurrió otra cosa que decir: “En este restaurante no pueden hacer sopa de letras!”.
    Aún recuerdo las carcajadas de mi madre y mi abuela🙂

    En serio, cuando tenía esa edad, no recuerdo que mis compañeras de clase hiciesen tantas faltas como las que veo ahora en secundaria, tanto en castellano como en catalán. A veces, ilegible (porque… ¿qué quiere decir “hosijan”? Pues “oxigen”, claro!)

  11. Ángel Encinas Carazo said

    En mi Instituto, y supongo que en muchos más, el asunto de la ortografía parece cosa exclusiva del Departamento de Lengua. Cada Departamento hace lo que quiere, mirando para otro lado la mayoría, con el resultado de que los alumnos presionan a la baja para que no se les penalice en trabajos y exámenes. Por eso me parece fundamental aprobar en Comisión Pedagógica unos criterios comunes al respecto, e incorporarlos en la Programación Anual del Centro.

    Respecto a las simpáticas fotos que incorporas me has dado la idea de coleccionar todos esos letreros sin acentos que pululan por nuestras ciudades, desde rio a libreria.

    Dentro de unos días publicaré también algo sobre Coca Cola y la ortografía.
    Un saludo cordial.

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